En esta primera parte se muestra de qué va el racismo contra los indígenas, cómo funciona la categoría indígena y cuáles han sido algunas consecuencias del racismo contra indígenas.

¿Qué es el racismo contra indígenas?

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Comentarios de racimos contra indígenas

El racismo contra indígenas se basa en los discursos que hemos acumulado durante siglos, ¿te suenan frases como: “hay que llevarles progreso a los indígenas” o “es que los indígenas no saben cómo trabajar la tierra” o “estoy muy orgulloso de nuestros indígenas”?

Es más fácil culpar a los indígenas del supuesto atraso en el que viven, porque consideramos que el dinero es el éxito del progreso y no concebimos otro tipo de vida, pero en realidad lo que habla es nuestra ignorancia.

Los indígenas no requieren que les llevemos el “progreso”, esta es una idea que surgió con los europeos que justificaban así la conquista en tierras americanas, pues decían que venían a traer la “civilización” y de paso venían a evangelizar para sacar a los indios del salvajismo.

Además, los “sacrificios” que tanto lastre le han causado a los indígenas, tenían una función social que hoy día no comprendemos, pero que no estamos para juzgar, menos cuando la religión católica también tiene un pasado vergonzoso en las inquisiciones o en el perseguimiento de los paganos. Por cierto, si deseas conocer sobre la función del sacrificio en algunos pueblos, porque no todos lo acostumbraban, puedes leer a Miguel León Portilla o Alfredo López Austin.

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Comentarios de racimos contra indígenas

En realidad, los pueblos indígenas gozaban de muy buenos conocimientos en medicina, astronomía, política, cultura y religión. No necesitaban que les trajeran la civilización y tampoco la necesitan ahora. Tal vez no tenían la “tecnología” que tenían los europeos, pero ésta tampoco era producto de ellos, sino de una formación que se había logrado por las tecnologías de los pueblos orientales.

Estamos mal cuando pensamos que el “progreso” o la “civilización” es producto de Europa cuando ellos también han importado conocimientos de otros países y, sobre todo, la civilización no se mide por el uso de las tecnologías.

En lo que respecta al trabajo de la tierra, es muy común escuchar que ingenieros agrónomos o antropólogos van a los pueblos a enseñarles cómo vivir o cómo tratar las tierras, pero en realidad los indígenas tienen miles de años conociendo mucho mejor que nosotros cómo tratar a la madre naturaleza. Ellos son los que tienen las mayores reservas naturales y los que vivimos en la ciudad hemos roto los ecosistemas.

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Además, cuando decimos “nuestros indígenas”, en realidad no nos estamos sintiendo orgullosos de ellos, sino que estamos demostrando un lenguaje colonial, pues estamos señalando la posesión de los indígenas, que son nuestros, como lo hacían los españoles, quienes pensaban que tanto los indígenas como las personas esclavizadas les pertenecían.

No importa que digas que lo haces sin intención de ofender, ¿te has preguntado qué piensan los indígenas de tus expresiones? Probablemente, no lo sabes porque pocas veces estamos acostumbrados a un diálogo entre iguales, a los indígenas los vemos como los campesinos, las empleadas del hogar, los vendedores ambulantes, los vagabundos y un largo etcétera, pero en realidad los indígenas son personas como tú o yo, sólo con una lengua y cultura diferente que merecen respeto.

Estamos practicando el racismo contra indígenas cuando partimos de los prejuicios y deseamos imponerles nuestra visión del mundo. El racismo contra un grupo cultural se basa en prejuicios, pero también en imposiciones.

Racismo contra indígenas: ¿Quién es una persona indígena?

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Es una pregunta que trae muchas dudas, pues en realidad está mal suponer que todas las personas indígenas son morenas, o que todas son chaparritas de pelo lacio, pues también tienen diferencias en su apariencia física, sin embargo, es innegable que algunas características fenotípicas las podemos señalar como parte de los europeos o españoles que llegaron a las tierras americanas. Hoy día, justamente podemos ver una gran variación en la apariencia física entre los pueblos.

Los indígenas también se han mezclado con otros pueblos, incluso antes de que llegaran los españoles, sin embargo, podemos entender que ciertas características físicas las unen, como podemos señalar algunos rasgos entre los africanos o asiáticos, pero esta generalidad no las hace universales, es decir, en África podemos encontrar gente de tez blanca, mientras que en Asia puede haber personas sin ojos rasgados.

Así que podemos entender que la identidad también es un constructo social, que en ocasiones puede ir emparentado con los rasgos físicos que nos diferencian de otras culturas y pueblos.

Esto mismo pasa con las personas indígenas. Algunas personas no son morenas, de pelo lacio o chaparritas, que es el imaginario que impera. Algunas son de tez clara, de cabello quebrado o chino o altas. Esto se debe a los procesos que los pueblos y los individuos han sobrellevado. El racismo contra indígenas empieza cuando suponemos algo su persona y cultura.

El mito del mestizaje nos ha hecho creer que los mexicanos provenimos de españoles e indios, pero es mentira, lo mismo que pensar que los indígenas han tenido una historia pasiva. Para evitar el racismo contra indígenas debemos aceptar que existen otras identidades y que no todos somos mestizos.

Muchas personas esclavizadas que provenían de África, para escapar de los españoles, se internaron entre los pueblos indígenas, algunas veces, ellas formaban sus propios pueblos de negros, como los que están en Oaxaca, Veracruz y Guerrero —también los hay en el norte del país, porque huían de los ingleses en Estados Unidos—, pero en ocasiones se mezclaban en los pueblos indígenas. En Yucatán, entre los pueblos mayas, hubo una mezcla peculiar con los chinos que huían de los mexicanos que los tenían en condiciones laborales humillantes.

Cabe señalar que en México hay racismo contra indígenas, como contra los afrodescendientes, quienes han sido invisibilizados.

Igualmente, las migraciones actuales de los indígenas a las ciudades e incluso a otros países, entre ellos, especialmente a Estados Unidos, ha hecho que también tengan otros tipos de mestizaje. ¿Entonces, cómo distinguir a una persona indígena? En realidad sólo necesitamos que la persona se autoadscriba como tal, eso dice la ley, pero en la cotidianidad, es algo más natural.

Entendemos que las personas que responden a nuestro imaginario del “indígena” lo son, pues son descendientes de los pueblos antiguos que habitaban antes de los españoles, pero también porque hablan una lengua o por su vestimenta. Estas personas son quienes más sufren racismo, pero también las personas que son morenas y que vemos como mestizas sufren discriminación, porque seguramente tienen orígenes indígenas, por sus padres o abuelos. En cualquiera de los dos casos, estas actitudes negativas deben de ser erradicas. En el caso de las personas que hablan una lengua originaria pero que no responden al imaginario de ser morenas también tienen derecho a expresarse en su lengua sin sufrir burlas.

Así, la discriminación y el racismo contra indígenas, como contra aquellas personas que tienen rasgos indígenas, son actitudes que tienen mucho en común, pues se basan en prejuicios.

¿Por qué muchas personas morenas no se reconocen como indígenas?

No todas las personas morenas son indígenas, ni todos los indígenas son morenas, sin embargo, entendemos que no siempre las personas se quieren reconocer como indígenas. Esto tiene bases muy profundas, en el racismo que México se niega a reconocer: el racismo contra indígenas.

México dice que no es racista, las personas cuando se les cuestiona dicen que no son racistas y que tampoco han visto actitudes como tales alrededor de ellas. En realidad, México sí es racista, sí hay racismo contra indígenas, sólo que lo niega. Durante décadas, después de la Independencia, los políticos comenzaron la narrativa de que “todos somos mestizos”, es decir, éramos descendientes de españoles e indígenas, pero en la realidad, trataba mal a los indígenas y se enorgullecía de su sangre española.

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Comentarios de racimos contra indígenas

Así la gente trataba mal a los indígenas, los obligaba a dejar de hablar su lengua y su vestimenta. Incluso la educación fue parte de los proyectos para mestizar a los indígenas. A México le avergonzaba lo indígena y sólo le gustaba para que adornaran los museos, los sitios turísticos, para embellecer la historia o darle identidad a su cultura, por el contrario, a los indígenas se les ha negados sus derechos.

Por todos los medios se ha tratado de “civilizar” a los indígenas, para que hablen español, vistan y se comporten como en la ciudad, pero no ha sido para “ayudarlos” como tanto se pregona, porque en realidad los indígenas desean otra forma de vida y lo que ellos piden es respeto.

Así, ante los proyectos indigenistas del Estado que buscaba borrar lo indígena y de una sociedad que se avergonzaba de los conciudadanos de otra lengua y otra cultura, muchas personas de los pueblos dejaron de hablar su lengua, e intentaron que sus hijos escaparan de un estigma que lastimaba.

Los indígenas dejaron de enseñar su lengua y cultura a sus hijos, y estos hijos se reconocieron como “mestizos”. Esto tuvo consecuencias.

En las estadísticas los indígenas comenzaron a “desaparecer” y una forma de establecer quién era indígena fue preguntar si hablaban alguna lengua. Los hijos de muchos indígenas, que por razones genéticas, podrían considerarse como tales, dejaron de serlo, haciendo que una categoría se volviera una forma de autoadscripción, en la que también se dio cabida a que algunas personas se aprovechaban de las ayudas destinadas a estos sectores vulnerables. Pero no sólo eso, sino que dio paso a que las lenguas y culturas milenarias fueran desapareciendo.

Imagen encuesta hablantes indigenas 1930-2015

La categoría indígena o del indio, en tiempos de la Nueva España, era muy movediza, pero básicamente era dada a las personas naturales de estas tierras, por lo que la sangre y los orígenes de los padres eran determinantes. Hoy día, esta categoría se ha vuelto más compleja, sobre todo para quienes, por sus características físicas, siguen siendo marcados como “indios” y son tratados de manera despectiva, pues en ellos opera todo el odio del racismo, mientras que, para aquellos que tienen la decisión de sentirse o autoadscribirse como indígenas, ya sea porque uno de sus padres es de un pueblo originario o porque su apariencia física difiere del resto, pueden enfrentarse a la discriminación.

Así hay racismo contra indígenas y también discriminación.

En los últimos años hemos sido testigos de los movimientos indígenas que luchan contra el estigma, revertiendo la vergüenza por señalarse como “indígena”. En el Censo del INEGI de 2020 se han revertido las cifras, señalando que hay más poblaciones indígenas, ya sea que hablen o no una lengua originaria.

Imagen Censo Inegi Indigenas

Las personas indígenas prefieren ser reconocidas por el nombre que se dan a sí mismas en sus lenguas o si de plano no podemos pronunciarlas, correctamente, han sido benevolentes con nosotros y aceptan que se les identifique con el nombre castellanizado en náhuatl: nahuas, rarámuris, zapotecas, mixtecas, tsotsiles, mayas, mixes, huaves, chontales, etcétera.

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Samuel Rojas
Samuel Rojas

Politólogo de corazón. Rockero urbano. Un pinche rebelde y vago pobre. Amante de México y su historia. Latinoamericanistas por vocación.