Imagen Bioseries Mexicanas

En los últimos años hemos visto cómo las bioseries mexicanas se han multiplicado, personajes muy conocidos y apreciados han sido representados, pero vamos a ver si alguna se salva.

¿Bioseries mexicanas?

Vamos a empezar a darle duro a este ajetreo. Para empezar ¿por qué les llamamos series mexicanas si muchas producciones son extranjeras? Sobre todo, muchas tienen capital gringo. La verdad esto es un detalle menor, les llamamos bioseries mexicanas porque su personaje principal es mexicano.

Y sí, éstas series biográficas son de artistas del espectáculo, aunque algunas son deportistas y uno que otro influencer, la gran mayoría son de cantantes. Lo que aquí llama la atención es que estas producciones tienden a enaltecer al susodicha o susodicha, ¡faltaba más! Pues se trata de retratar la vida de estos artistas del espectáculo, conocer su camino a la fama.

Y ahí, es en donde comienza el asunto a chafear, porque muchos de estas grandes luminarias no tienen como grandes proezas más que la virtud de estar en el momento y lugar adecuado, y también tener las palancas y el dinero necesario. Por eso, yo, este polluelo preguntón, se cuestiona: ¿alguna de las bioseries mexicanas valdrá la pena?

Imagen Malas Bioseries Mexicanas
¿Alguna bioserie mexicana se salva?

¿La mejor bioserie?

A ver, veamos, ¿qué tiene que tener una buena bioserie? Yo creo que, para empezar, una bioserie debe ser como cualquier otra serie, y una serie tiene que ser como una buena peli, con la salvedad de que pues tiene como protagonista a un señor o señora que todos conocemos.

Y, pues sí, porque una buena historia debe tener un protagonista que sea un héroe, que deba pasar por varias peripecias, que tenga obstáculos qué vencer, que tenga algo con lo que puedas sentirte identificado o algo por lo que puedas sentir empatía, para que al final su triunfo pueda ser sentido como una victoria alcanzable.

Imagen Bioseries Mexicanas: señor de los cielos

O sea, sí, el protagonista tendría de principio que ser una persona reconocida, pero no necesariamente “querida” por el público. Antes, allá por el lejano siglo XX, me cuentan, que había documentales que relataban las biografías de personajes ilustres, y si ustedes las buscan en YouTube verán que algunos resultan más interesantes que los chorrocientos capítulos de la serie de un cantante. Y, pues no todos eran muy queridos, sino que simplemente su vida resultaba interesante, porque había contribuido al caos o el progreso del mundo. Están por supuesto las bios de los narcos, que ahí se pierde la línea entre lo real y ficcional, pero dada nuestra cultura del narco, ¿será que debemos seguir por ahí?

Esto de que una bioserie represente la vida de un artista o gente del espectáculo sólo porque es “querido” ya val mal encaminado. Además, eso de “querido por el público”, pues también no es muy claro, porque es algo que fabrican los productores de medios. Lo hemos visto cuando fallece alguien popular pero los medios, sobre todo televisivos y de radio, sólo les dedican unos minutos y en las redes sociales nos desbordamos en llantos incontrolables; o por el contrario, esos medios les dedican días, semanas, meses, y los demás ya estamos hartos.

Así que, a este polluelo criticón, le parece que las bioseries mexicanas están fallando y muy cañón.

Y entons, ¿qué onda con las bioseries mexicanas?

Bueno, no todo es muy malo. O alguno sí, como lo hemos descubierto con Vicente Fernández, cuyas series nos han dejado más interesados en los chismes alrededor que lo que tienen realmente en contenido. Así nos hemos desilusionado de otras series como la de Mariposa del Barrio de Jenny Rivera, Silvia Pinal o Joan Sebastián, cuyos títulos ya ni recuerdo.

Imagen ¿Bioseries Mexicanas?
¿Bioseries Mexicanas?

Y es que el asunto es que sus vidas pudieron ser muy interesantes sólo para ellos o, bien, no supieron plasmarlas. En este punto, hay otras que causaron mucho interés como las del Blue Demon y Julio César Chávez, pero tampoco lograron cuajar a largo plazo.

Hay bioseries mexicanas que se mantuvieron por el chismerío que representaron. Una de ellas, fue la de Luis Miguel. Esta bioserie fue buena, pero sólo la primera temporada porque las que vinieron estuvieron llenas de controversias y mentiras. Pos claro, LuisMi no se iba a ver como el malo. Y ahí tal vez estuvo el desatino, el miedo a mostrarse con sus errores. En la primera temporada, como sea vemos a un niño sufrir por sus circunstancias y eso nos conmueve, más con un villano de primer nivel como su padre en el que se nos dejó en claro que fue el responsable de la desaparición de su madre.

Al ver el conjunto de la serie, tal parece que ni la primera temporada fue buena. Luis Miguel es un personaje que se deja llevar por las cosas que lo rodean. Parece un muñeco que no tiene, o no ha encontrado la fuerza para hacer frente al mundo. Al punto que los personajes principales le arrebatan la atención al protagonista. Parece haber una lucha externa (más que interna de la persona) por querer mostrar un personaje “bueno” en el sentido telenovelero (aquel que siendo tan bueno e inocente) se deja llevar por las maldades de los demás y por el mundo.

Seguramente, la riqueza del personaje de Luis Miguel da para más, porque alguien con ese talento y determinación para su carrera —como la vida bohemia que ha tenido—, le habrá permitido consolidar una personalidad más fuerte. Eso me recuerda la bioserie de Paquita la del Barrio, que también se permitió por ahí algunas invenciones para darle mayor interés, lo que resultó en un acierto, pero en el caso de Luis Miguel las invenciones no tuvieron el mismo efecto.

Tal vez, la mejor bioserie sea la del afamado Juan Gabriel. Aquí, si no supiéramos que es una bioserie (supongamos un mundo paralelo en donde Alberto Aguilera fuera un desconocido), vemos a un héroe, con todas las características que debería tener. Un niño, casi huérfano, abandonado en un hospicio, en el cual encuentra a su mentor y este le abre un camino hacía un mundo inesperado: el de la música. Luego, deberá pasar el umbral a un nuevo mundo. Para ello, se escapa.

Así comienza el viaje del héroe en busca del tesoro, o de sí mismo, mientras encuentra aliados que lo ayudarán en su lucha por ser un cantautor famoso; e, igualmente, tenemos a los villanos que harán lo necesario (aunque no lo saben) para truncar sus sueños. Juanga es una persona que deberá luchar en contra de las adversidades, y cuando parece que ha alcanzado el éxito, resulta que la vida le vuelve a poner el pie, hasta que él se da cuenta que deberá ser quien se oponga con determinación a las personas y al mundo para ser feliz.

Definitivamente, la primera de las bioseries mexicanas sigue sin ser superada. Podemos sentir empatía con JuanGa (no necesariamente por su sexualidad), sino porque ¿quién no ha tenido que luchar por sus ideales?, ¿cómo evitar sentir el rechazo de un ser querido?, ¿quién no ha sentido el abandono, la desesperación, la frustración e incluso la resignación por aquello que no podemos cambiar?

Imagen Mejores Bioseries Mexicanas
Bioseries Mexicanas

Y pues, aunque pocas bioseries mexicanas valen la pena, por esa una o dos que sí se salvan, pues podemos decir, ¡hagan otras series que sí valga verlas!

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Pipiolo Chiquen
Pipiolo Chiquen

Escritor, bloguero, vagabundo y con muchos vicios de polluelo. Twitter: @PipioloChiquen